Ellos siempre habían estado allí. Tras años pescando basses y lucios, abrimos los ojos a aquellos torpedos con aletas, cuya excepcional capacidad de adaptación había llevado a los ejemplares crecidos a comportarse como grandes depredadores. Auténticos supervivientes que aúnan todas las características exigibles a un gran pez deportivo: resistente, luchador, noble, con una potencia sorprendente en relación a peso y tamaño, voraz, emboca los señuelos con decisión y alcanza importantes tallas. pero los ejemplares de buen tamaño no son sencillos de capturar. ¿No nos habíamos dado cuenta antes?
Texto y fotos: Jorge Gómez