Seguro que os ha ocurrido alguna vez. Estáis en el agua y la pesca es buena hasta que, de pronto, algo inexplicable sucede en la zona de pesca y todo se detiene. Por vuestra parte nada ha cambiado: ni el equipo, ni las técnicas, ni las ganas de pescar, pero el bass parece decidido a no dejarse engañar de nuevo. Esta situación es una de las más curiosas y hasta cómicas en la pesca de este centrárquido. Casi siempre nos pilla de improviso, dejándonos fuera de juego y sin ideas. Nuestra reacción más habitual es seguir con lo que estábamos haciendo anteriormente, pero el instinto nos dice que algo
no va bien. Sin embargo, poco a nada se nos ocurre para salir de ese incómodo trance. En realidad
son muchísimos los factores que pueden llevar al bass a este “parón” repentino y -cómo no- es
muy práctico para el aficionado recordar alguno de ellos en el agua. Los expertos y pescadores profesionales coinciden en que éstos son quizás lo único capaz de aportar algo de luz ante esta
fatídica situación, poniéndonos de nuevo sobre la pista correcta.