Pocos lugares de España ofrecen tantos alicientes al pescador como el Valle de Arán. Surcado por el río Garona, el cual estructura todo el área a su paso, esta zona se convierte en un auténtico paraíso para la pesca gracias a sus aguas cristalinas y su aceptable población truchera. Además, la independencia de la gestión de sus aguas ha conllevado una simplificación de los trámites necesarios para pescar en ellas, lo cual también es de agradecer por el visitante. Y como colofón final, todo ello rodeado por un asombroso entorno de naturaleza y espacios casi vírgenes,
que harán las delicias de los amantes de los ríos de alta montaña.