En ocasiones la localización de los barbos se convierte en una tarea complicada. Los emplazamientos en los que antes solíamos pescarlo ahora se encuentran vacíos y sin actividad. Es el momento de probar nuevos métodos de búsqueda y de intentar captar su atención desde las profundidades mediante una pesca vertical. Se trata de lanzar nuestros señuelos a plomo y realizar leves tirones.
Texto y fotos: José María Romero.